Freezer se rió. Realmente se rió.
—Oh, qué adorable. Un gusano con delirios.
—Será un guerrero vivo. Eso es más que nosotros. En el centro del planeta, Freezer flotaba sobre una multitud de miles de saiyajins. El Rey Vegeta estaba arrodillado, humillado, con su hijo pequeño —el príncipe Vegeta— mirando con odio contenido.
—Se llamará Beets —susurró Kael a su compañera, Sika, una guerrera de cabello corto y mirada feroz, pero que en ese momento miraba a su hijo con una ternura que el planeta Vegeta no permitía.
Freezer, por un instante, sintió miedo. No de Goku. Sino de un recuerdo olvidado: un saiyajin de mirada feroz y una cicatriz en el ojo, que había sonreído antes de morir.
(Inspirado por Akira Toriyama)
Nota para el lector: Si deseas leer este cuento en formato PDF, simplemente copia el texto, pégalo en un documento de Word o Google Docs, ajusta el formato (tipo de letra Arial o Times New Roman, tamaño 12), y guarda como PDF. Perfecto para llevar en tu dispositivo o imprimir.
Se llamaba Kakarot.
—¡Mírame, tirano! —gritó Kael—. ¡Yo soy el guerrero que te matará!
—Lleva a Beets —le dijo a Sika esa noche, mientras el viento rojo aullaba—. Yo me quedaré y distraeré a Freezer.
—Lo sé. Pero no podemos huir. Freezer destruiría el planeta entero para encontrarnos.
Sika, con lágrimas que se evaporaban por el calor del planeta, selló la nave con su hijo dentro.
«Atención, queridos saiyajins. Su Rey me ha pedido una… reunión. En unas horas, los convocaré a todos en el centro del planeta. No falten. Especialmente los padres con hijos pequeños. Tengo una… oferta laboral muy especial.»
—Es una trampa —dijo Sika, apretando el hombro de Kael.