Escupire.sobre.sus.tumbas.capitulo.28 🆒

—Entonces ¿por qué vas?

Hasta ahora.

CapĂ­tulo 28 El precio de la carne y la sed de justicia Escupire.Sobre.Sus.Tumbas.Capitulo.28

El reloj de la pared marcaba las tres de la madrugada cuando Anderson sintiĂł que la tierra se abrĂ­a bajo sus pies. No una tierra literal, sino el suelo podrido de una ciudad que lo habĂ­a visto nacer y que ahora lo querĂ­a muerto. La lluvia, fina como un velo de gasolina, empapaba los cristales rotos de la ventana del motel. OlĂ­a a humedad, a tabaco rancio y a la sangre que aĂşn no habĂ­a derramado.

—¿Sabes lo que dijo Mary la última noche que la vi? —preguntó, sin esperar respuesta—. Dijo: "Anderson, algún día escupiré sobre sus tumbas". Tenía quince años. Ya entonces lo sabía. Ya entonces sabía que el mundo la iba a devorar. —Entonces ¿por qué vas

Salieron al frĂ­o como dos sombras que hubieran olvidado sus cuerpos. El coche los esperaba, negro como un ataĂşd con ruedas. Anderson encendiĂł el motor y el rugido fue un juramento.

—Mañana —continuó Anderson, girándose hacia ella con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—, el juez Harwick celebra la fiesta de su jubilación en la mansión de la colina. Estarán todos. Sus amigos, sus protectores, los mismos que compraron la impunidad con el sudor de los muertos. No una tierra literal, sino el suelo podrido

La puerta del motel se abriĂł sin que llamaran.

—Es una trampa —dijo Lucy.

—Lo sé.