El sol del desierto caía como un látigo de fuego sobre las arenas de Tebas. En el Gran Templo de Amón-Ra, el sumo sacerdote Imhotep aguardaba en las sombras. Era un hombre de poder prohibido: amante de la ciencia, guardián de los secretos de la vida y la muerte… y amante en secreto de Anck-Su-Namun, la concubina favorita del faraón Seti I.
En la Parte 2: La momia camina entre los vivos. Las plagas azotan Egipto. Rick y Evelyn deberán encontrar el Libro Dorado antes de que Imhotep recupere su corazón… y su lengua.
Pero Beni Gabor ya había bajado con los estadounidenses. Y uno de ellos, el gordo Daniels, agarró el Libro Negro.
—¡Es solo un libro viejo! —gritó, y lo abrió.
Pero entonces la arena comenzó a hundirse bajo sus pies. El suelo se abrió en un cráter enorme. Gritos. Camellos que huían. Y al fondo, a treinta metros bajo tierra, una cámara de piedra caliza con jeroglíficos que brillaban en rojo.
Los hombres huyeron cuando la policía montada apareció entre la multitud. Rick guardó el amuleto en su camisa, se ajustó el sombrero de fieltro y caminó hacia el Museo Egipcio.
La caravana de camellos avanzaba bajo un sol blanco. Evelyn, Jonathan, Rick y un grupo de mercenarios estadounidenses liderados por el arrogante Beni Gabor —antiguo compañero de Rick que lo había traicionado— se enfrentaban en una carrera por llegar primero a Hamunaptra.
Rick O’Connell escupió arena y disparó su revólver contra un hombre que trataba de cortarle la garganta con una espada oxidada. Estaba en medio del mercado de Khan el-Khalili, rodeado de ladrones que querían el pequeño amuleto de oro que colgaba de su cuello.
Y encima del sarcófago, colocaron la estatua de Anubis, con los ojos pintados de cinabrio, mirando hacia el este… esperando.
—¡Alto! —gritó Medjai, el comandante de los guardias—. ¡Has matado al faraón para estar con ella!
El sol del desierto caía como un látigo de fuego sobre las arenas de Tebas. En el Gran Templo de Amón-Ra, el sumo sacerdote Imhotep aguardaba en las sombras. Era un hombre de poder prohibido: amante de la ciencia, guardián de los secretos de la vida y la muerte… y amante en secreto de Anck-Su-Namun, la concubina favorita del faraón Seti I.
En la Parte 2: La momia camina entre los vivos. Las plagas azotan Egipto. Rick y Evelyn deberán encontrar el Libro Dorado antes de que Imhotep recupere su corazón… y su lengua.
Pero Beni Gabor ya había bajado con los estadounidenses. Y uno de ellos, el gordo Daniels, agarró el Libro Negro. la momia parte 1 completa en espanol
—¡Es solo un libro viejo! —gritó, y lo abrió.
Pero entonces la arena comenzó a hundirse bajo sus pies. El suelo se abrió en un cráter enorme. Gritos. Camellos que huían. Y al fondo, a treinta metros bajo tierra, una cámara de piedra caliza con jeroglíficos que brillaban en rojo. El sol del desierto caía como un látigo
Los hombres huyeron cuando la policía montada apareció entre la multitud. Rick guardó el amuleto en su camisa, se ajustó el sombrero de fieltro y caminó hacia el Museo Egipcio.
La caravana de camellos avanzaba bajo un sol blanco. Evelyn, Jonathan, Rick y un grupo de mercenarios estadounidenses liderados por el arrogante Beni Gabor —antiguo compañero de Rick que lo había traicionado— se enfrentaban en una carrera por llegar primero a Hamunaptra. En la Parte 2: La momia camina entre los vivos
Rick O’Connell escupió arena y disparó su revólver contra un hombre que trataba de cortarle la garganta con una espada oxidada. Estaba en medio del mercado de Khan el-Khalili, rodeado de ladrones que querían el pequeño amuleto de oro que colgaba de su cuello.
Y encima del sarcófago, colocaron la estatua de Anubis, con los ojos pintados de cinabrio, mirando hacia el este… esperando.
—¡Alto! —gritó Medjai, el comandante de los guardias—. ¡Has matado al faraón para estar con ella!
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