Here’s a blog-style post based on your prompt. It’s written in Spanish, as implied by your use of “Primera vez” and “zoo,” and connects the idea of a first-time dog experience overcoming fear with a podcast episode available on iVoox. Escucha este post en el podcast "Primera vez con un perro por miedo. zoo" disponible en iVoox
Mi mano temblaba. Toqué su pelo. Era áspero y cálido. Y entonces pasó algo que no esperaba: Koda suspiró. Un suspiro largo, de perro aburrido, de perro que ha visto cien manos temblorosas y ninguna le ha hecho daño.
Hay primeras veces que sabes que van a doler. O al menos eso crees.
Latidos. Sudor. Ganas de huir. El zoo interior completo. Llegué a ese taller de educación canina por recomendación de mi terapeuta. El título era ridículamente esperanzador: "Primera vez con un perro (para personas con miedo)". Pensé que sería una charla. Error. Había un perro de verdad.
👉 Haz clic aquí para escucharlo en iVoox (sustituye con el enlace real de tu episodio)
Se llamaba Koda. Un mestizo tranquilo, con ojos de quien ya lo ha visto todo. Los organizadores nos pidieron que no intentáramos tocarlo. Solo observarlo. Estar en la misma habitación.
Y durante los siguientes veinticinco años, cada vez que veía un perro, mi cuerpo volvía a ese pasillo de baldosa amarilla.
Y cada vez que veo a Koda —sí, lo adoptó una de las monitoras— me acuerdo de aquella primera vez. Temblorosa, torpe, ridícula. Y necesaria. Esta historia forma parte del episodio "Primera vez con un perro por miedo. zoo" del podcast Primera vez .
Disponible también en Spotify, Apple Podcasts y Google Podcasts.
Me arrodillé. Extendí la mano. Koda giró la cabeza, me miró un segundo y volvió a mirar hacia otro lado. Como diciendo: "Tranqui, no voy a cobrarte entrada".