Hoy, 25 años después (y con una secuela ya en el espejo retrovisor), quiero devolverle el cariño a este clásico imperfecto. ¿Sostiene la prueba del tiempo? ¿O solo nos gusta por la nostalgia de los cereales de desayuno y los vasos de colección de McDonald's?
¿La recomiendo? Absolutamente. Es una cápsula del tiempo. Es la prueba de que el baloncesto puede ser magia. Y es, sin ninguna duda, la mejor película donde un atleta real pelea contra aliens mientras Bill Murray reparte chistes malos.
Hay películas que son cine. Hay películas que son arte. Y luego hay una pequeña joya de 1996 donde Michael Jordan se estira el brazo como chicle, un conejo animado usa una camiseta de los Tune Squad y Bill Murray aparece sin explicación lógica. Estoy hablando, por supuesto, de Space Jam: El juego del siglo . Space Jam- El juego del siglo
Agarren sus zapatillas (las que se atan solas, idealmente) y entremos a la cancha. Para los que no la recuerdan (¿cómo se atreven?), la trama es sencilla: Un joven Michael Jordan se retira del baloncesto para probar suerte en el béisbol (sí, eso realmente pasó). Mientras tanto, en el planeta Moron Mountain, el despiadado propietario de un parque de atracciones, el Sr. Swackhammer, quiere nuevas atracciones. Sus secuaces, los Nerdlucks (Poncho, Vapor, Nerdluck, etc.), son enviados a la Tierra para secuestrar a los Looney Tunes.
Representa un momento en que las marcas, el deporte y la animación chocaron sin vergüenza. Michael Jordan estaba en la cima del mundo, los Looney Tunes eran íconos centenarios, y la NBA era un producto global. La película es esencialmente un comercial de 90 minutos de Nike, McDonald's y la Warner Bros., y nos encanta. Hoy, 25 años después (y con una secuela
"¡Que empiece el juego del siglo!"
Así que ya sabes. La próxima vez que veas un par de zapatillas Air Jordan, recuerda: no son solo zapatos. Son un billete de ida a Moron Mountain. ¿La recomiendo
Luego está la banda sonora. No se puede hablar de Space Jam sin mencionar la música. El tema principal de Quad City DJ’s, "Space Jam" , es un himno. Ese bajo, ese "Everybody get up, it's time to slam now"... instantáneamente te transportas a una pista de patinaje sobre ruedas en 1997. Y luego tienes a R. Kelly con "I Believe I Can Fly" , una balada que no tiene nada que ver con dibujos animados jugando baloncesto, pero que de alguna manera funciona como el himno motivacional más grande de la década. Lo bueno: La animación. Aunque hoy en día la veamos un poco granulada, en 1996, mezclar acción real con 2D era brujería. Los personajes interactúan con las sombras, tocan objetos reales y reflejan luces. Cuando Michael Jordan le da la mano a Bugs Bunny, la ilusión es casi perfecta. Además, la química entre Jordan y los dibujos es genuina. Jordan no es actor, y se nota, pero su torpeza natural lo hace más entrañable.
Pero Piolín y compañía son más astutos de lo que parecen. Retan a los pequeños alienígenas a un partido de baloncesto para decidir su destino. Los Nerdlucks, al darse cuenta de que son demasiado pequeños, regresan a la Tierra y roban los talentos de cinco estrellas de la NBA: Patrick Ewing, Charles Barkley, Muggsy Bogues, Larry Johnson y Shawn Bradley.